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miércoles, 21 de octubre de 2020

EUGENIO ESPEJO- ESPEJO PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA

En: El verdadero rostro de Eugenio Espejo


INTRODUCCIÓN

El presente texto fue concebido originalmente para un conversatorio organizado por el Área Educativa del Centro Cultural Metropolitano. Tras realizar algunas adecuaciones, hoy lo público como un homenaje póstumo a mi amado padre, Reinaldo Miño Vaca, quien fue un ferviente admirador de la lucha emancipadora y del pensamiento científico y libertario de Eugenio Espejo. Además, mi padre impulsó con convicción la idea de que las Banderas Rojas de Espejo se erijan como símbolos permanentes de la lucha por la libertad. Este escrito recoge, por tanto, no solo una reflexión histórica, sino también un legado familiar y un compromiso con la memoria viva de nuestra identidad.

EUGENIO ESPEJO: UN ADELANTADO A SU TIEMPO

Eugenio Chuzig Aldáz, conocido en la historia como Eugenio de Santa Cruz y Espejo, fue un quiteño que supo desafiar los límites de su época. Su pensamiento científico, su práctica médica y su rol como precursor de la Independencia lo colocan como una figura fundamental en el proceso emancipador del continente. Con su ímpetu de luchador ferviente, Espejo supo alumbrar nuevos horizontes para el devenir libertario, como un duende inasible que iluminó la aurora de la patria.

LA EDUCACIÓN COMO PILAR DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Espejo fue un convencido del poder transformador de la educación. En sus célebres Primicias de Quito escribió:

"Un día resucitará la patria; pero los que fomentarán su aliento, y los que tratarán de mantenerla con vida, sin duda que no serán los que, habiendo pasado las tres partes de sus años en pequeñeces, no están para aplicar sus facultades a estudios desconocidos y prolijos: serán esos muchachos que hoy frecuentan las Escuelas con empeño y estudiosidad. En ellos renacerán las costumbres, las letras, y ese fuego de amor patriótico, que constituye la esencia moral del cuerpo político”. (Espejo, 1792/1994, p. 45).

Con estas palabras, Espejo no solo reivindica el papel de la juventud como motor de cambio, sino que también inscribe su pensamiento en la corriente ilustrada, aquella que soñaba con una “República de las Letras” donde el conocimiento fuese el verdadero cimiento de la libertad. Como él mismo afirmó: "El país de las letras es un país libre, donde todo el mundo presume tener derecho ciudadano" (Espejo, 1792/1994, p. 87).

LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DE LA HISTORIA

Lejos de concebir la historia como un destino impuesto, Espejo sostuvo que los pueblos son actores de su propio devenir. Su llamado a la acción colectiva resuena con fuerza cuando escribe:

"La solución vendrá de nosotros mismos, cuando sepamos obrar en común y con solidaria entrega… ya somos consocios, entramos ya en la escuela de la concordia, de nosotros renace la patria". (Espejo, 1792/1994, p. 112).

Esta visión comunitaria y participativa se complementa con su exhortación al orgullo nacional entendido como virtud social:

"...yo querría, señores, no os admiréis, que el orgullo nacional fuese la segunda fuente de la pública felicidad. Si, señores, el orgullo es una virtud social: ella nace de aquella llama vital nobilísima que distingue al indolente del hombre sensible, al generoso del abatido, al ilustre del plebeyo". (Espejo, 1792/1994, p. 103).

Y tras diagnosticar la realidad quiteña de su tiempo —"vivimos en la más grosera ignorancia y la miseria más deplorable"—, lanza un grito esperanzador: "Quiteños: sed felices; Quiteños, lograd vuestra suerte a vuestro turno". (Espejo, 1792/1994, p. 105).

LA REIVINDICACIÓN DE LOS SECTORES POPULARES

Espejo también supo reconocer la dignidad y el valor de los sectores marginados. En sus Reflexiones sobre las Viruelas defiende a los artesanos y obreros, discriminados por una élite que consideraba indigno cualquier trabajo manual:

"La flor de la juventud quiteña, aquella más útil y beneficiosa para la sociedad porque tal concibo a la gente de servicio y empleada en las Artes Mecánicas" (Espejo, 1785/1994, p. 167).

Esta reivindicación de lo popular no era retórica vacía, sino parte de una visión integral de justicia social que rompía con los esquemas coloniales.

CONTEXTO POLÍTICO Y NACIONALISMO INCIPIENTE

Para comprender plenamente el alcance del pensamiento espejiano, es necesario situarlo en el contexto de las colonias españolas. Los criollos, aunque ricos y educados, veían limitado su acceso al poder político y al orden social, reservados para los chapetones. Esta exclusión generó un creciente sentido de identidad americana, como lo describe el siguiente fragmento:

"Poder político y orden social eran las exigencias básicas de los criollos. Pero, aunque España hubiera querido y podido responder a sus necesidades, los criollos no hubieran estado satisfechos mucho tiempo. Las peticiones de cargos públicos y de seguridad expresaban una conciencia más profunda, un desarrollado sentido de la identidad, una convicción de que los americanos no eran españoles. Este presentimiento de nacionalidad sólo podía encontrar satisfacción en la independencia."  (Ythales, 2008, párr. 4).
Espejo fue, sin duda, uno de los primeros en articular ese sentimiento de nacionalidad, no desde el exclusivismo, sino desde la crítica al egoísmo de las élites:

"Por todas partes no se presenta más que una multitud insensible de Egoístas, cuyo cruel designio es atesorar riquezas, solicitar honores y gozar de los placeres y comodidades de la vida a costa del Bien Universal, en una palabra, ser los únicos depositarios de la felicidad, olvidando enteramente la de la República"
(Espejo, 1785, citado en Montero Valdivieso, 2010, p. 89).
 

 

 

 

En: El verdadero rostro de Eugenio Espejo

LA MIRADA DEL PODER: EL TESTIMONIO DE SUS PERSEGUIDORES

Resulta particularmente elocuente la opinión que sobre Espejo tenían quienes ocupaban los más altos cargos del poder colonial. Sus propios enemigos, aquellos que lo encarcelaron y persiguieron, reconocían el peligro que representaba su pensamiento y su capacidad de convocatoria. El Presidente Villalengua, uno de sus más enconados perseguidores, se refirió al alcance subversivo de sus escritos y actos en los siguientes términos:

"El no haberlo yo ejecutado o esta Real Audiencia, sin embargo de no ocultársenos la justicia que así lo exigía, ha sido no sólo por las causales que en el Auto del Tribunal se tuvieron presentes, sino también, porque, habiendo de salir reos forzosamente en la causa muchos sujetos de clase distinguida, amigos, corresponsales y confidentes de Espejo, ocasionaría semejante procedimiento en esta provincia un incendio difícil de apagar" (Villalengua, 1795, citado en Miño, 1994, p. 215).

Esta confesión involuntaria del poder colonial revela el verdadero temor que inspiraba Espejo: su influencia se extendía más allá de su persona, alcanzando a las élites criollas que compartían sus ideales emancipadores. No era un rebelde solitario; era el líder de un movimiento que amenazaba con incendiar toda la provincia.

La confirmación póstuma de su rol protagónico

La historia ha dado la razón a quienes vieron en Espejo al artífice de la emancipación. Una comunicación fechada el 17 de noviembre de 1810, que Molina —entonces Presidente de la Real Audiencia de Quito— dirigiera al Gobierno español, hallada por el historiador Monseñor González Suárez en el Archivo de Indias de Sevilla, confirma que Espejo —muerto ya 15 años atrás— estuvo comprometido y fue promotor en la conjura de emancipar las colonias españolas de este Hemisferio Occidental, para constituirlas en naciones con gobiernos libres, soberanos y demo-republicanos, como los instalados hacia poco en Estados Unidos y Francia. Molina comunica que Espejo tenía concebido el proyecto bélico de movilizar en bloque monolítico, y en una misma fecha, a todas las principales capitales de virreinatos y audiencias. Sospecha que Espejo encabezaba el pronunciamiento. De que él fuese el guía máximo en Quito, no caben dudas (Molina, 1810, citado en Miño, 1994, p. 216).

Este documento oficial, redactado por una autoridad colonial quince años después de la muerte de Espejo, constituye una prueba irrefutable de su papel central en el movimiento independentista. La memoria del poder no olvidaba a quien había sido su más temible adversario.

El creador del Derecho Internacional Panamericano

La visión geopolítica de Espejo trascendió los límites de la Audiencia de Quito para abarcar todo el continente. Sergio Lasso M., en su estudio Eugenio Espejo: político, lo califica como el "creador del Derecho Internacional Panamericano" (Lasso, 1980, p. 45). Su criterio responde integralmente a la verdad, basándose en la lapidaria frase espejiana: "América debe ser solamente para los americanos", lema que sintetiza su pensamiento político y su concepción de la soberanía continental (Espejo, 1792, citado en Lasso, 1980, p. 46).

Pío Jaramillo Alvarado y el elogio del patriota

De este legado, Pío Jaramillo Alvarado prefiere para su elogio el oro puro de su patriotismo, la palabra vibrante del periodista y del político, la obra cívica inmortal del precursor de la independencia, y su mensaje profético en bien de la nación quiteña —hoy ecuatoriana—, que revela la intensidad de su genio; pues son válidos sus pensamientos, sus advertencias, sus admoniciones, un siglo después del devenir político, cumplidos ya sus anhelos emancipadores y realizada la República, que necesita aún ser iluminada y dirigida por su espíritu (Jaramillo Alvarado, 1944, p. 12).

"Pues la gloria del Precursor Espejo radica fundamentalmente en el patriota; su obra trascendental es la del periodista; su contribución a la creación de la patria fue su actividad de conspirador, de agitador oculto, misterioso, de búho que presagia con su nota estridente en las tinieblas del ambiente quiteño, la presencia de los ojos abiertos a la verdad que difundía en el periódico mural y en la conspiración permanente contra la injusticia, los perjuicios de las castas sociales y los errores y las responsabilidades de los dirigentes políticos. Lo que trascendió y perdura en la vida nacional, es, pues, la actuación política del patriota y la rebeldía del periodista" (Jaramillo Alvarado, 1944, p. 13).

"El espíritu y la acción de Espejo fecundó la revolución emancipadora. Esta es su obra inmortal" (Jaramillo Alvarado, 1944, p. 14).

Oscar Efrén Reyes: el estadista y su proyecto político

El historiador ecuatoriano Oscar Efrén Reyes, en su Breve Historia del Ecuador, manifiesta que la novel política preconizada entonces por Espejo no era precisamente la "de un soñador, sino de un estadista" (Reyes, 1980, p. 189). Traza en sucintos rasgos el proyecto de rebelión y lo sustantivo de la cartilla cívico-social auspiciada por Espejo. Reyes escribe de este modo:

"Por dicho proceso se supo que, de acuerdo con otros notables hombres de Quito y de varias capitales de América española, trataba de provocar una insurrección general, con los siguientes propósitos políticos: emancipación completa, mediante mutua ayuda militar entre las provincias hispanoamericanas; constitución de los países americanos en repúblicas independientes y democráticas; nacionalización estricta de las funciones administrativas y de gobierno, con prescindencia absoluta, sobre todo, del elemento español; y nacionalización del clero, y confiscación de las grandes y excesivas propiedades territoriales de las grandes comunidades religiosas, en beneficio del Estado" (Reyes, 1980, p. 190).

Este programa político, formulado a finales del siglo XVIII, contiene todos los elementos que caracterizarían los movimientos independentistas del siglo XIX: independencia, republicanismo, soberanía popular, nacionalización de las instituciones y reforma agraria. Espejo no solo soñó con la libertad; diseñó con precisión el proyecto de nación que debía suceder al régimen colonial.

Su pensamiento político: el ideólogo de la emancipación

Para el médico ecuatoriano Plutarco Naranjo, "Eugenio Espejo no solamente fue un extraordinario médico, un erudito y sabio, fue el verdadero ideólogo de la emancipación americana, el prócer y primer mártir" (Naranjo, 1972, p. 33).

Basta leer el célebre "Discurso", que Espejo escribió para los quiteños durante su estadía en Santa Fe de Bogotá, cuando ante sus contertulios Nariño, Francisco Antonio Zea, Celestino Mutis, entre otros, expuso sus ideas políticas y sus proyectos de independencia, y ellos lo animaron a escribir para sus compatriotas proponiéndoles la organización de una Sociedad Patriótica. Es una verdadera proclama política. Después de hacer ver sin rodeos que "vivimos en la más grosera ignorancia y la miseria más deplorable" (Espejo, 1789, citado en Naranjo, 1972, p. 35), termina exhortando veladamente a la acción: "Quiteños: sed felices; Quiteños, lograd vuestra suerte a vuestro turno" (Espejo, 1789, citado en Naranjo, 1972, p. 36).

Su praxis revolucionaria: el pensamiento en acción

Sin embargo, Espejo no se encerró en su biblioteca a pensar y escribir alejado de la realidad; sus escritos iban encaminados a grandes reformas de las estructuras coloniales. De hecho, reclamó su derecho de ir a la "batalla" por la independencia de su pensamiento, sintiéndose libre de cualquier control. Más aún, advirtió a España que algún día también en sus territorios sudamericanos se llegara "a la batalla" (Espejo, 1792, citado en Keeding, 1985, p. 78).

Fue uno de los primeros en criticar al sistema colonial y levantarse contra él, exponiendo su vida. Ekkehart Keeding, historiador alemán, doctor en Historia Iberoamericana por la Universidad de Colonia, quien fue profesor universitario por más de una década en Quito y estudioso de Espejo, recalca que fue a partir de 1775 cuando se produjeron levantamientos contra el sistema colonial, a raíz de las reformas fiscales de 1765, particularmente severas en la Real Audiencia de Quito con duros impuestos y prohibición de exportar los tejidos artesanales (Keeding, 1985, p. 45). Para este historiador, con Espejo comienza la independencia intelectual, la libertad de pensar de los americanos de la Provincia de Quito (Keeding, 1985, p. 47).

El Dr. Naranjo considera revolucionario el principio de "soslayar aquello de que el Rey está investido de un poder divino, como predica la iglesia", como lo planteó Espejo con sutileza, "para, en cambio, afirmar que es la sociedad la que ha depositado en el Rey su autoridad" (Naranjo, 1972, p. 38). Revolucionario fue también promover la igualdad de todos los ciudadanos y la nacionalización de las propiedades eclesiásticas. En sus escritos aparecía por primera vez el postulado de la igualdad de indígenas y criollos y los derechos de la mujer (Naranjo, 1972, p. 39).

Para difundir sus planteamientos revolucionarios independentistas, editó en 1792 el primer periódico publicado en la ciudad, denominado "Primicias de la Cultura de Quito" (Espejo, 1792/1994, p. 40). Y como revolucionario, guiado por la razón ilustrada, que leía a Rousseau y Montesquieu, no dudó en citar a estos autores en carta oficial al gobierno.

Las Banderas Rojas: el símbolo de la insurrección

Es muy significativo lo que narra Keeding: cuando había llegado a Quito la noticia de la detención de Antonio Nariño en 1794, debido a su traducción de los Derechos del Hombre, aparecieron en la mañana del 21 de octubre del mismo año en las principales cruces de piedra de Quito las banderitas de tafetán blanco-rojo con el texto clásico en latín: "Liberi esto. Felicitatem et Gloriam consecunto: salva cruce", que él traduce como "Sed libres, conseguid la felicidad y la gloria por la cruz que nos salva" (Keeding, 1985, p. 89).

Keeding establece dos hipótesis a favor de que Espejo fue el mentalizador de este texto: primera, que durante 1791-92 "Felicitas" recordaba el "Happinness" de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos en 1776, y "Gloria" evocaba la "Glorious Revolution" de Inglaterra en 1688, dos hazañas revolucionarias de máximo significado político europeo-americano, como simbiosis revolucionaria para aplicar en Quito (Keeding, 1985, p. 90). Y añade una segunda razón: haber Espejo trabado amistad con Nariño, lo que lo motivó para entrar en acciones revolucionarias como protesta contra el dominio español en Quito, internacionalizando el conflicto de Santa Fe de Bogotá (Keeding, 1985, p. 91).

En una referencia a Juan Pío Montufar en el Archivo General de Indias, he encontrado esta interesante interpretación de las banderas rojas de Espejo:

"El marqués veía en Espejo una imagen paterna, aceptaba sus ideas y hasta le financió el tafetán encarnado para la confección de las banderas con la leyenda 'Busquen la dicha y la gloria que trae la libertad' puestas en algunas cruces de Quito el 21 de octubre de 1794. La invasión de Napoleón a España indujo a los hacendados criollos de Quito y a sus amigos intelectuales y burócratas a deponer al presidente de la Audiencia y a formar una Junta de Gobierno como las de la España alzadas en armas contra los franceses" (Archivo General de Indias, 1794, citado en Montufar, s.f.).

Es decir, según esta referencia en el Archivo General de Indias, el texto de las Banderas Rojas de Espejo se podría colocar con la leyenda: BUSQUEN LA DICHA Y LA GLORIA QUE TRAE LA LIBERTAD, seguido de Salva Cruce, tal como lo sugiere Reinaldo Miño Vaca en su obra Las Banderas Rojas de Espejo (Miño, 1994, p. 220).

La respuesta del poder: encarcelamiento y muerte

Montero Valdivieso expresa:

"A pesar de todo, sea por el asunto de las cruces o no, lo cierto es que seis o siete días después, don Luis Muñoz de Guzmán, en carta Reservada del 6-II-1795 (documento que hallamos en la Biblioteca de la Casa de la Cultura, Núcleo de Azuay —Cuenca—, en fecha 6-I-1959), le hace conocer al Virrey Espeleta el encarcelamiento de los hermanos Espejo en estos términos:" (Montero Valdivieso, 2010, p. 92).

"Reservada

Excelentísimo Señor:

Habiéndoseme dado noticia, que el Presbítero don Juan Pablo y el médico Don Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo vertían en sus conversaciones especies poco conformes a los derechos de su Majestad y que favorecían las ideas de libertad que contaminan en el día a todos los países, he procedido a averiguarlas y han resultado ser fundadas las sospechas, por lo que están arrestados, y se les está siguiendo causa. Lo que pongo en noticia de Vuestra Excelencia, para que quede enterado de ello, y concluida que sea, daré cuenta de sus resultas.

Dios guarde a Vuestra Merced. Quito, 6 de febrero de 1795.

Excmo. Señor

f) Luis Muñoz de Guzmán

Al Excmo. Sr. Dn. Jph. de Espeleta" (Muñoz de Guzmán, 1795, citado en Montero Valdivieso, 2010, p. 93).

El Virrey Espeleta, aludiendo a las antedichas leyendas soliviantadoras en las cruces de piedra, escribió al Presidente de Quito Muñoz de Guzmán "que el estilo de estas inscripciones era semejante al de las Doce Tablas, y que no se perdonará ninguna diligencia para evitar una conmoción popular; pues, las ideas que se revelaban en Quito se difundían en Bogotá" (Espeleta, 1795, citado en Herrera, 1895, p. 156).

González Suárez: el testimonio del historiador

Mons. Federico González Suárez dejó el siguiente testimonio:

"Cuando ha trascurrido ya más de un siglo, estudiando la vida de Espejo, nos sorprendemos de lo avanzado de sus ideas revolucionarias… Espejo no se contentaba solo con la Independencia, quería que se organizara un buen gobierno nacional sobre una base igualitaria entre todos los ciudadanos" (González Suárez, 1892, p. 345).

El reconocimiento institucional del legado espejiano

Para concluir, quiero destacar el interés de las instituciones del Sistema de Cultura de seguir investigando y aprendiendo de este genial duende inasible, reflejado en la publicación de sus obras completas. No sé si se incluyeron investigaciones sobre los documentos que reposan en el Archivo Histórico Nacional Núcleo del Azuay, a los que se ha referido el Dr. Montero, y a los que también los reencontramos en los años 90 cuando trabajamos en el INPC, realizando investigaciones aplicadas para la conservación de ciertos monumentos del patrimonio edificado del Azuay que corrían peligro de ser derrocados, y también al trabajo que hiciéramos para la conservación del Patrimonio documental histórico.

Aplaudimos la decisión del INPC, con motivo de la Celebración del Bicentenario, de haber declarado El Pensamiento y obra de Eugenio Espejo patrimonio nacional, como lo expresó Rita Díaz Benalcázar:

"Espejo anhelaba sublevarse contra el vasallaje y establecer en ellos un gobierno popular o democrático" (Andramuño, citado en Freile, 2008, p. 21).

"Espejo tuvo osadas ideas políticas para su época, pretendía la emancipación hispanoamericana, pues comprendió tempranamente que las autoridades hispánicas no tenían la menor intención de remediar los males de la provincia quiteña; y una vez libres de la tutela de España, siendo naciones independientes, optar por un gobierno republicano demócrata donde solo participarían americanos, donde cada región sería gobernada por personas nacidas allí, donde los extranjeros y españoles no tendrían participación alguna y donde incluso los clérigos que servirían serían también naturales" (Astuto, citado en Freile, 2008, p. 22).

El plan desarrollado por Espejo presuponía levantamientos generalizados simultáneos en todos los virreinatos y audiencias, con el fin de prestarse ayuda mutua y defensa común contra el ejército español (Freile, 2008, p. 23).

"Siempre fue constante en su crítica a los funcionarios coloniales por medio de sus obras y pasquines, donde demostró una clara percepción de la realidad nacional, realizó una 'labor de zapa a través de sus escritos donde analizó la crítica situación de la región y donde censuraba a las autoridades locales'" (Freile, 2008, p. 22).

"Ganándose el odio de los mismos, quienes lo miraban como insurgente y quisieron verse libres de él. Las autoridades acumulaban pruebas de su acción subversiva, de su ánimo levantisco y rebelde, de su ejemplo corrosivo en los jóvenes que se reunían bajo su guía para analizar la realidad y buscar soluciones a todos los problemas que existían" (Freile, 2008, p. 20).

Epílogo: la semilla inmortal

Eugenio de Santa Cruz y Espejo fue encarcelado y luego probablemente envenenado en la prisión, acusado de ser el autor intelectual de las Banderas Rojas, del Retrato de la Golilla, y de haber atacado constantemente al sistema del poder colonial español. Fallece en el año de 1795, pero su semilla revolucionaria se sembró en sus discípulos, que el 10 de agosto de 1809 dieron el Primer Grito de Independencia y prepararon las bases para la Independencia definitiva de España el 24 de mayo de 1822.

Hoy sus ideas son tan actuales como en aquella época. Está presente en la lucha de los obreros, los campesinos, los desvalidos, los desempleados, los intelectuales que luchan por construir una mejor nación en la que predominen la equidad, la justicia, la libertad, la solidaridad y el bienestar. Espejo no murió; su espíritu sigue vivo en cada quiteño y quiteña que alza la voz contra la opresión y sueña con una patria libre, soberana y justa.

Eugenio Espejo no fue solo un médico o un escritor; fue un visionario que entendió que la libertad se construye desde la educación, la conciencia social y la participación activa de todos los sectores. Su legado, más vigente que nunca, nos invita a recuperar el orgullo por lo nuestro, sin caer en exclusiones, y a trabajar por el bien común por encima de los intereses particulares.

Hoy, al recordarlo desde la voz de mi padre, reafirmo que las Banderas Rojas de Espejo no son solo un símbolo del pasado, sino un llamado permanente a seguir luchando por una sociedad más justa, libre y solidaria. Que su ejemplo nos inspire a ser, como él soñó, artífices de nuestra propia historia.

REFERENCIAS

Libros y documentos impresos

González Suárez, F. (1892). Historia general de la República del Ecuador (Vol. 4). Imprenta del Clero.

Herrera, P. (1895). Apuntes para la historia de Quito. Imprenta Nacional.

Jaramillo Alvarado, P. (1944). Primicias de la cultura de Quito [Edición conmemorativa del CXCVII aniversario del nacimiento de Espejo]. Unión Nacional de Periodistas del Ecuador.

Keeding, E. (1985). Espejo y la independencia intelectual de Quito. Editorial Abya-Yala.

Lasso, S. (1980). Eugenio Espejo: político. Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Miño, R. (1987). Pensamiento médico de Eugenio Espejo. Universidad Central del Ecuador.

Miño, R. (1994). El día de las Banderas Rojas. Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Miño, R. (1995). Eugenio Espejo y la defensa de los indios. Sistema Nacional de Bibliotecas.

Miño, R. (2005). Las enigmáticas banderolas de Eugenio Espejo. Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Tungurahua.

Naranjo, P. (1972). Eugenio Espejo: ideólogo de la emancipación americana. Editorial Médica.

Reyes, O. E. (1980). Breve historia general del Ecuador (13ª ed., Vols. 1-2). Editorial Universitaria.

Capítulos de libros

Espejo, E. (1994). Primicias de Quito. En R. Miño (Ed.), Pensamiento médico de Eugenio Espejo (pp. 40-115). Centro de Estudios Históricos del Ejército. (Obra original publicada en 1792)

Espejo, E. (1994). Reflexiones sobre las viruelas. En R. Miño (Ed.), Pensamiento médico de Eugenio Espejo (pp. 150-190). Centro de Estudios Históricos del Ejército. (Obra original publicada en 1785)

Tesis académicas

Montero Valdivieso, M. (2010). Eugenio Espejo, propulsor de la medicina en Ecuador colonial (1747-1795) [Tesis de pregrado]. Universidad Central del Ecuador.

Fuentes electrónicas y webgrafía

Archivo General de Indias. (1794). Referencia a Juan Pío Montufar y las banderas rojas de Espejo [Documento histórico]. Sevilla, España.

Bossi, F. R. (2009, agosto). Nace la patria de Eugenio Espejo. Libre Penicmoncjose. http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2009/08/nace-la-patria-de-eugenio-espejo.html

Eugenio Espejo. (s.f.). Biografías y Vidas. http://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/espejo.htm

Espejo, Dr. Eugenio. (s.f.). Enciclopedia del Ecuador. http://www.enciclopediadelecuador.com/temasOpt.php?Ind=823&Let

García Banderas, A. (s.f.). Pensamiento ético y filosófico de Eugenio Espejo (1747-1795). Bioética Ecuador. http://www.bioetica.org.ec/articulo_eugenioespejo.htm

La independencia. (s.f.). País de Leyenda. http://www.paisdeleyenda.com/historia/lindependencia6.htm

Montero Valdivieso, M. (s.f.-a). Eugenio Espejo y su historia sobre las viruelas. Biblioteca Virtual en Salud de Cuba. http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_89/his038901.htm

Montero Valdivieso, M. (s.f.-b). Eugenio Espejo, monitor de libertades amerindias. Biblioteca Virtual en Salud de Cuba. http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_89/his038901.htm

Montero Valdivieso, M. (s.f.-c). Eugenio Espejo propulsor de la medicina en Ecuador Colonial (1747-1795). Biblioteca Virtual en Salud de Cuba. http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_89/his038901.htm

Montero Valdivieso, M. (s.f.-d). Eugenio Espejo, médico colonial quiteño. Biblioteca Virtual en Salud de Cuba. http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_89/his038901.htm

Montufar, J. P. (s.f.). Documentos del Archivo General de Indias [Referencia histórica]. En Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica. http://censoarchivos.mcu.es/CensoGuia/productordetail.htm?id=47569

Núñez, J. (s.f.). La revolución francesa y la independencia de América Latina. Nueva Sociedad. http://www.nuso.org/upload/articulos/1793_1.pdf

Oña Pardo, F. (2010, mayo). Toda la obra de Eugenio Espejo, al fin, está publicada. Voltaire Net. http://www.voltairenet.org/Toda-la-obra-de-Eugenio-Espejo-al

Paladines, C. (2010, mayo 23). Carlos Paladines: 'La obra de Eugenio Espejo es una mina que no se agota'. El Universo. http://www.eluniverso.com/2010/05/23/1/1380/carlos-paladines-la-obra-eugenio-espejo-mina-agota.html

Pérez Ramírez, G. (2010, julio 23). Espejo y Nariño: vidas paralelas [Ponencia]. CEHAL. http://www.pucsp.br/cehal/downloads/textos/textos_congresso/23_07_2010_Ponencia_Gustavo_Perez_Ramirez.pdf

Eugenio Espejo: precursor del pensamiento revolucionario. (2009, junio). Bel Debate. http://beldebate.blogspot.com/2009/06/eugenio-espejo-precursor-del.html


 


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