ADULTOS MAYORES EN
ECUADOR: DE LOS DERECHOS INTERNACIONALES A LA REALIDAD DE LOS CAAM
1. ANTECEDENTES INTERNACIONALES: EL CAMINO HACIA UN
ENFOQUE DE DERECHOS HUMANOS
La protección de las
personas adultas mayores ha evolucionado desde una visión asistencialista hasta
consolidarse como un pilar de los derechos humanos a nivel global. Este cambio
de paradigma se gestó a través de varios hitos históricos impulsados por la
Organización de las Naciones Unidas (ONU):
1982 – Plan de Viena: La
primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento sentó las bases para que los
Estados comenzaran a diseñar políticas públicas específicas para la vejez.
1991 – Principios de la
ONU: Se establecieron cinco pilares fundamentales que guían la acción
internacional: independencia, participación, cuidados, autorrealización y
dignidad.
2002 – Plan de Madrid: Por
primera vez, se vinculó el envejecimiento poblacional con el desarrollo
socioeconómico, exigiendo la erradicación de la discriminación por edad.
En el ámbito
interamericano, el proceso fue paralelo y complementario. La Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) ya incluía el
derecho a la seguridad social en la vejez. Más tarde, el Protocolo de San
Salvador (1988) ordenó brindar protección especial a los ancianos mediante
alimentación, salud y servicios sociales. El hito más relevante fue
la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos
de las Personas Mayores (2015), aprobada por la OEA, que constituye el único
tratado vinculante del mundo sobre esta materia.
Sin embargo, existe una
brecha entre el discurso y la práctica: muchos países firman estos tratados
para mejorar su imagen externa, pero no asignan el presupuesto real para
cumplirlos, lo que evidencia que los organismos internacionales carecen de
poder coercitivo directo.
2. ORIGEN E INFLUENCIA EN ECUADOR
En Ecuador, la protección
a la vejez tiene raíces históricas ligadas al surgimiento del Instituto
Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) a inicios del siglo XX, aunque
inicialmente solo cubría a un sector reducido de trabajadores mediante la jubilación
patronal y estatal.
El salto cualitativo se
produjo con las reformas constitucionales. La Constitución de
1998 introdujo normas de protección, pero fue la Constitución de
2008 la que elevó a las personas Adultas Mayores a la categoría
de grupo de Atención Prioritaria, reconociendo sus derechos de manera
integral. Esta Carta Magna, influenciada por los mandatos de la OEA y la
Convención Interamericana, cambió la visión civil asistencialista por una de
autonomía y derechos plenos.
Posteriormente,
la Ley Orgánica de Personas Adultas Mayores y la creación
del Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional
(CNII) consolidaron el marco normativo. El Estado reconoce derechos como:
Acceso gratuito a salud especializada.
Rebajas del 50% en servicios públicos, transporte y
espectáculos.
Exoneraciones tributarias y de impuestos prediales.
Corresponsabilidad
familiar, donde la familia es el núcleo primario de cuidado, complementado por
servicios gerontológicos estatales y de los Gobiernos Autónomos
Descentralizados (GADs).
3. REALIDAD NACIONAL, LA BRECHA ESTRUCTURAL Y LA PERCEPCIÓN
DE LA SOCIEDAD
A pesar de este avanzado
marco legal, la realidad refleja una profunda brecha entre la norma protectora
y la exclusión social efectiva. Según datos para el periodo 2025-2026, la
distribución de la población adulta mayor en Ecuador es la siguiente:
SEGURIDAD SOCIAL
CONTRIBUTIVA- Aproximadamente (30%-31%), 373,000 pensionistas del IESS,
37,800 del ISSFA y 8,000 del ISSPOL gozan de pensión y salud integral. Este
grupo es minoritario.
ASISTENCIA SOCIAL Y SALUD
PÚBLICA (MIES y MSP)- El 69% restante no cotizó o no completó las
aportaciones. El MIES cubre a más de 309,000 Adultos Mayores en pobreza con
bonos como "Mis Mejores Años" ($100 mensuales) o pensiones
asistenciales de $50, y atiende a otros 109,000 en centros gerontológicos. El
MSP, por su parte, tiene a su cargo la salud de más de 1 millón de ancianos, en
la red pública.
SIN PROTECCIÓN EFECTIVA- El
43.9% de los Adultos Mayores no recibe ninguna pensión ni ingreso fijo,
viéndose obligados al subempleo o comercio informal. Cerca de 433,000 viven
bajo la línea de pobreza, y muchos quedan fuera de los catastros de bonos por
falta de actualización de datos o por vivir en zonas rurales aisladas. Además,
la falta crónica de medicamentos y los largos tiempos de espera en el MSP
desmienten el mito de la "protección de salud universal".
Según el Instituto
Nacional de Estadística y Censos (INEC), en Ecuador hay 1.520.590 personas de
65 años y más, lo que equivale al 9% de la población total del país. Estos
datos corresponden al último Censo de Población y Vivienda de 2022.
PERCEPECIÓN DE LA
SOCIEDAD
En la vida cotidiana, la
realidad dista mucho del discurso legal y de los tratados internacionales que
pregonan la protección de los derechos humanos; la sociedad mundial ha
experimentado un progresivo proceso de deshumanización impulsado por el
posmodernismo, una corriente filosófica que surgió como reacción al supuesto fracaso
de los grandes relatos de la modernidad y que negó y renegó de los valores clásicos
que concebían al hombre como un ser integral capaz de cultivar el cuerpo y el espíritu,
y que también desestimo el arte griego y renacentista, así como la herencia
cultural del pasado, argumentando que todos esos ideales no fueron capaces de
impedir las guerras más devastadoras del siglo XX, como la Primera y la Segunda
Guerra Mundial; en este contexto, el concepto de humanismo se transformó
radicalmente, y los criterios de solidaridad y fraternidad fueron reemplazados
por los valores individuales y el egoísmo, sintetizados en la lógica del
yoismo: primero yo, segundo yo, tercero yo y después los demás, una mentalidad
que fue potenciada por las doctrinas neoliberales que dejaron a los individuos
a merced de las fuerzas del mercado y del éxito material como único medidor de
valor personal
A este panorama se sumó
el impacto del 11 de septiembre de 2001, cuando se declaró la guerra contra el
terrorismo como un valor supremo que justificaba cualquier acción; en nombre de
la lucha contra supuestos terroristas, se atacaron y destruyeron países enteros
como Irak, Libia y Afganistán, con un saldo de cientos de miles de civiles
muertos y millones de desplazados, lo que evidencia que, en la práctica, el
valor de la vida y los derechos humanos se consideran secundarios frente a los
intereses geopolíticos y económicos, a pesar de la hermosa retorica de las
legislaciones nacionales e internacionales que proclaman la protección de los
derechos fundamentales; esta contradicción entre el discurso y la acción ha
permeado todos los estratos sociales y ha generado una profunda crisis ética
que se manifiesta en la perdida de sensibilidad hacia los más vulnerables
Hoy en día, la sociedad
otorga más valor y atención a las mascotas que a los niños y ancianos
desvalidos que mueren de hambre, sin acceso a atención médica, sin vivienda y
sin la posibilidad de una vida digna; se ha vuelto común ver a personas que
gastan grandes sumas en alimentación y cuidados veterinarios para sus animales
de compañía mientras ignoran la realidad de los Adultos Mayores que viven en el
abandono y la pobreza extrema, una paradoja moral que revela la distorsión de
las prioridades sociales y la desnaturalización de los vínculos humanos
fundamentales
En Ecuador, esta realidad
no es una excepción; a pesar de que la Constitución de 2008 y la Ley Orgánica
de Personas Adultas Mayores reconocen a este grupo como de Atención Prioritaria
y les otorgan derechos como el acceso gratuito a la salud, el cincuenta por
ciento de descuento en servicios públicos y transporte, y exoneraciones
tributarias, la aplicación practica de estas normas dista mucho de ser
efectiva; la falta de una educación sistemática que, desde la enseñanza inicial
hasta la universitaria, fomente el respeto, la empatía y la protección de los Adultos
Mayores es una de las causas fundamentales de esta brecha, ya que las nuevas
generaciones no internalizan el valor de la vejez ni la responsabilidad
intergeneracional que debería caracterizar a una sociedad civilizada
Esta carencia formativa
se traduce en comportamientos cotidianos que reflejan la indiferencia y el
desprecio por los derechos de los Adultos Mayores; es frecuente observar en los
medios de transporte público a jóvenes que, en lugar de ceder su asiento a una
persona mayor o con discapacidad, se hacen los dormidos o se sumergen en las
pantallas de sus teléfonos celulares para evitar el contacto visual y el
compromiso ético que implica ayudar a quien lo necesita, una actitud que se ha
normalizado y que evidencia la erosión de la solidaridad básica que debería
regir la convivencia humana; asimismo, muchos comerciantes y prestadores de
servicios se niegan a aplicar las tarifas preferenciales a las que los Adultos
Mayores tienen derecho por ley, y los Adultos Mayores, en muchos casos,
prefieren no reclamar para evitar confrontaciones o porque desconocen sus
propios derechos, lo que provoca la vulneración sistemática de sus garantías
constitucionales
Esta situación no es un
hecho aislado ni producto de la casualidad, sino que es la consecuencia lógica
de un modelo de sociedad que ha priorizado el éxito individual por encima del
bienestar colectivo, que ha sustituido la compasión por la indiferencia y la
solidaridad por el aislamiento; mientras el discurso oficial celebra los
avances normativos y los tratados internacionales firmados por el Estado
ecuatoriano, la realidad diaria de los Adultos Mayores sigue siendo la del
abandono, la precariedad y la invisibilización, y la brecha entre lo que la ley
promete y lo que el Estado cumple se convierte en una herida abierta que
cuestiona la esencia misma del contrato social; por ello, la percepción de la
sociedad no es un mero reflejo de la opinión publica sino un síntoma de una
crisis civilizatoria más profunda que requiere no solo reformas legales sino un
cambio cultural radical que devuelva a la vejez su lugar como etapa valiosa de
la vida y a los Adultos Mayores el respeto y la dignidad que les corresponde.
4. LOS CAAM DEL IESS: UNA RESPUESTA CONCRETA EN MEDIO
DE LA DESPROTECCIÓN
Los Centros de Atención
al Adulto Mayor (CAAM) del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se
implementaron a nivel nacional desde el año 1984. Nacieron con el objetivo de
brindar un espacio exclusivo para los jubilados y pensionistas, acumulando más
de cuatro décadas de servicio continuo en el país.
ANTECEDENTES DE SU CREACIÓN
EL CAMBIO DE ENFOQUE MÉDICO (AÑOS 70 - 80)
Originalmente, la
seguridad social en Ecuador (creada en 1928 como Caja de Pensiones) se limitaba
a entregar el dinero de la jubilación y atender enfermedades agudas en
hospitales generales. Sin embargo, hacia finales de la década de 1970 y
principios de los 80, el IESS identificó que el aumento en la expectativa de
vida requería un enfoque diferenciado. Los jubilados sanos o con enfermedades
crónicas controladas no necesitaban estar en una cama de hospital, sino
mantenerse activos.
CREACIÓN DEL PROGRAMA DEL ADULTO MAYOR (1984)
Bajo el concepto de medicina
preventiva y gerontología social, el IESS fundó los primeros centros en 1984
para descentralizar la atención médica. Inicialmente funcionaron como clubes o
talleres anexos dentro de las Unidades Médicas de Salud ambulatoria y
dispensarios. El propósito base fue combatir el aislamiento post-jubilación, la
depresión, el sedentarismo y controlar afecciones como la hipertensión o la
diabetes.
EVOLUCIÓN DEL MODELO Y NORMATIVAS DEL MIES
Con el paso del tiempo,
el IESS reestructuró estos espacios adaptándolos a los estándares modernos de
derechos. De acuerdo con el instructivo técnico institucional, los CAAM operan
bajo la modalidad de "Espacios Alternativos de Recreación, Socialización y
Encuentro". Esto implica que atienden por horas a grupos de Adultos
Mayores auto válidos (independientes) a partir de los 60 o 65 años. En este
contexto, los Centros de Atención al Adulto Mayor (CAAM) del IESS
surgen como espacios fundamentales para promover un envejecimiento activo y
saludable dentro de la población jubilada. Su importancia radica en que ofrecen
una atención integral que va más allá del ocio, enfocándose en la prevención de
enfermedades y el bienestar físico y emocional.
Estos centros son la
piedra angular del Programa de Envejecimiento Activo del IESS, que
busca que los Adultos Mayores mantengan y desarrollen su autonomía, previniendo
la dependencia funcional y mental.
BENEFICIOS CLAVE DE LOS CAAM
Los CAAM que son la aplicación práctica del Programa
de Envejecimiento Activo del IESS, proporcionan los siguientes beneficios:
Salud Física y
Prevención: Actividades como geronto gimnasia, yoga, taichí y bailo
terapia previenen obesidad, hipertensión y diabetes, fortalecen huesos y
músculos, y mejoran el equilibrio y la coordinación.
Salud Mental y Cognitiva: Talleres
de estimulación de la memoria, pintura, literatura y tejidos, chaquira, manualidades,
guitarra fortalecen capacidades cognitivas y previenen depresión y ansiedad.
Bienestar Social y
Emocional: Son espacios de encuentro que combaten el aislamiento y la
soledad, reconocidos por la OMS como problemas de salud pública. Los usuarios
expresan que "compartimos con nuestros amigos, compañeros, nos sentimos
felices, llenos de emociones, con la autoestima elevada".
FUNCIONAMIENTO Y COBERTURA
Los CAAM son
servicios totalmente gratuitos para jubilados por vejez, discapacidad
o invalidez, beneficiarios de montepío, asegurados activos mayores de 55 años y
jubilados del Seguro Social Campesino mayores de 55 años. El IESS cuenta
con 119 centros a nivel nacional, atendidos en algunos casos, por equipos
multidisciplinarios que incluyen médicos, psicólogos, nutricionistas y
trabajadores sociales.
EL CAAM NACIONES UNIDAS
Uno de los 12 centros que
hay en Pichincha, ubicado en el norte de Quito, lleva el nombre de "Naciones
Unidas" por su ubicación, no por un vínculo directo con la ONU.
Ofrece las mismas actividades que el resto de la red: actividad física,
estimulación cognitiva y espacios de socialización, contribuyendo a que los Adultos
Mayores de la provincia de Pichincha tengan una vejez más plena.
5. CONCLUSIÓN: UN PILAR QUE NO SUSTITUYE, PERO SÍ
TRANSFORMA
Los CAAM del IESS
representan un ejemplo exitoso de cómo la atención integral puede mejorar la
calidad de vida de los Adultos Mayores que sí lograron acceder a la seguridad
social. Sin embargo, no deben ocultar la realidad estructural: más de la mitad
de la población anciana en Ecuador vive en condiciones de vulnerabilidad, sin
pensión y con acceso precario a la salud.
Es una aplicación práctica
de las políticas anteriores del IESS: Seguridad social es el propósito
determinado de remediar los males sociales, por medio de la coordinación
consciente de métodos de alcance general y de efectos previstos en favor de la
sociedad como tal. Tiene por objeto lograr el bienestar y tranquilidad de la
colectividad, combatiendo a los enemigos que se oponen a su consecución y que
son: las enfermedades, la miseria y la desocupación. (Abad
et al., 1993).
El desafío pendiente es
cerrar la brecha entre el robusto marco normativo —inspirado en los tratados
internacionales— y la ejecución presupuestaria y logística que garantice que
ningún adulto mayor quede desamparado. Mientras tanto, los CAAM se erigen como
un faro de esperanza para quienes, habiendo contribuido durante su vida
laboral, encuentran en estos centros un espacio para envejecer con dignidad,
actividad y compañía.
Por esta razón, el IESS
debe considerar a los CAAM como su joya más preciada, no solo como un servicio más
dentro de su cartera de prestaciones sino como la materialización más palpable
de su compromiso con el bienestar de quienes dedicaron su vida laboral al
engrandecimiento del país, y para que ello sea una realidad efectiva y no una
mera declaración de principios, la institución debe proveer de forma eficaz y
oportuna todos los insumos materiales necesarios para el desarrollo optimo de
las actividades, desde implementos deportivos y didácticos hasta mobiliario
adecuado y equipos tecnológicos que faciliten los talleres de estimulación
cognitiva y computación, así como adecuar de manera digna y funcional las
instalaciones donde funcionan estos centros, garantizando espacios amplios,
iluminados, ventilados, accesibles para personas con movilidad reducida y
dotados de las condiciones mínimas de seguridad e higiene que todo adulto mayor
merece; además, resulta imprescindible que el IESS proporcione instructores
debidamente calificados y capacitados en áreas específicas como gerontología,
para comprender las particularidades del envejecimiento y las enfermedades
propias de esta etapa, y andragogía, para saber cómo ensenar y motivar a
personas adultas que aprenden de manera diferente a los niños y jóvenes, porque
un instructor que domina su materia pero ignora las necesidades psicológicas y físicas
del Adulto Mayor puede convertirse en un obstáculo en lugar de un facilitador
del aprendizaje y la recreación
Pero la responsabilidad
no recae exclusivamente sobre el IESS; los Adultos Mayores que concurrimos a
estos centros también tenemos un papel activo y determinante en el éxito de
esta iniciativa, y por ello debemos crear y mantener espacios de sana
convivencia donde prevalezcan la solidaridad, el compañerismo y el respeto
mutuo, porque un Centro donde los usuarios se tratan con cordialidad y se
apoyan entre si es un Centro donde la autoestima se eleva y el aislamiento se
disipa, y para lograrlo es fundamental que cada uno de nosotros contribuya
activamente con las autoridades del IESS a mantener en buen estado las
instalaciones, a usar con responsabilidad y cuidado los espacios, insumos y
materiales que la institución nos concede, entendiendo que estos recursos
provienen del esfuerzo colectivo y que su deterioro o mal uso afecta a toda la
comunidad, y también es necesario que colaboremos para que exista un clima de
respeto y observancia a las normas internas del IESS, cumpliendo los horarios,
respetando los turnos, evitando conductas que perturben la armonía del grupo y
participando en las actividades con actitud positiva y propositiva
Asimismo, es vital
mantener una retroalimentación constante y bidireccional entre los usuarios,
las directivas de los Centros, y las autoridades del IESS, porque solo a través
del dialogo abierto y la comunicación fluida es posible identificar las
necesidades reales de los Adultos Mayores, detectar a tiempo las fallas o
deficiencias en el servicio y proponer soluciones conjuntas que beneficien a
todos; esta retroalimentación no debe ser esporádica ni unilateral, sino un
proceso sistemático y participativo que incluya reuniones periódicas, buzones
de sugerencias, encuestas de satisfacción y espacios de dialogo donde los Adultos
Mayores puedan expresar sus inquietudes y propuestas sin temor a represalias ni
indiferencia, porque solo así los CAAM podrán evolucionar y adaptarse a las
cambiantes necesidades de una población que envejece y que merece ser atendida
con la misma dignidad y excelencia con la que contribuyo al desarrollo del
Ecuador durante décadas de trabajo y sacrificio.
REFERENCIAS
Abad, E., Carrera Colín,
J., Colamarco Intriago, I., León, M., Mantilla, C., Miño, L., Núñez, J., Vaca,
H., & Walter, M. (1993). La seguridad social en Ecuador. (A.
Ruezga Barba, Selecc. y Comp.). Serie Monografías, 3. Conferencia
Interamericana de Seguridad Social, Secretaría General.
Instituto Nacional de
Estadística y Censos. (2008). La población adulto mayor en la ciudad de
Quito: Estudio de la situación sociodemográfica y socioeconómica. https://www.ecuadorencifras.gob.ec
Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social. (2014.). Instructivo para la ejecución del Programa
Nacional de Promoción del Envejecimiento Activo [Documento
institucional]. https://www.iess.gob.ec/documents/10162/2907731/Instructivo+Programa+Adulto+Mayor.pdf
Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social. (2018, 12 de agosto). El IESS promueve el
envejecimiento activo a través de los Centros de Atención al Adulto Mayor. https://www.iess.gob.ec
Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social. (2019a, 1 de octubre). A través del IESS el adulto
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Miranda Bonilla, H.
(2020). La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos
Humanos de las Personas Ancianas. Revista Direitos Culturais, 15(37),
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Organización de los
Estados Americanos. (1988, 17 de noviembre). Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de derechos económicos,
sociales y culturales "Protocolo de San Salvador". https://www.oas.org/es/sadye/inclusion-social/protocolo-ssv/docs/protocolo-san-salvador-es.pdf
ALGUNAS IMAGENES DE LA CASA ABIERTA DEL CAAM NACIONES UNIDAS ORGANIZADA POR LA COORDINACIÓN Y LA DIRECTIVA 21 DE JULIO DE 2026
RECONOCIMIENTO A LOS
ADULTOS MAYORES DE MAYOR EDAD Y ASISTENCIA AL CAAM NACIONES UNIDAS
Señor Alfredo Carrillo,
102 años, asiste al CAAM Naciones Unidas