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jueves, 13 de agosto de 2026

ADULTOS MAYORES EN ECUADOR: DE LOS DERECHOS INTERNACIONALES A LA REALIDAD DE LOS CAAM

 

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ADULTOS MAYORES EN ECUADOR: DE LOS DERECHOS INTERNACIONALES A LA REALIDAD DE LOS CAAM

1. ANTECEDENTES INTERNACIONALES: EL CAMINO HACIA UN ENFOQUE DE DERECHOS HUMANOS

La protección de las personas adultas mayores ha evolucionado desde una visión asistencialista hasta consolidarse como un pilar de los derechos humanos a nivel global. Este cambio de paradigma se gestó a través de varios hitos históricos impulsados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU):

1982 – Plan de Viena: La primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento sentó las bases para que los Estados comenzaran a diseñar políticas públicas específicas para la vejez.

1991 – Principios de la ONU: Se establecieron cinco pilares fundamentales que guían la acción internacional: independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad.

2002 – Plan de Madrid: Por primera vez, se vinculó el envejecimiento poblacional con el desarrollo socioeconómico, exigiendo la erradicación de la discriminación por edad.

En el ámbito interamericano, el proceso fue paralelo y complementario. La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) ya incluía el derecho a la seguridad social en la vejez. Más tarde, el Protocolo de San Salvador (1988) ordenó brindar protección especial a los ancianos mediante alimentación, salud y servicios sociales. El hito más relevante fue la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (2015), aprobada por la OEA, que constituye el único tratado vinculante del mundo sobre esta materia.

Sin embargo, existe una brecha entre el discurso y la práctica: muchos países firman estos tratados para mejorar su imagen externa, pero no asignan el presupuesto real para cumplirlos, lo que evidencia que los organismos internacionales carecen de poder coercitivo directo.

2. ORIGEN E INFLUENCIA EN ECUADOR

En Ecuador, la protección a la vejez tiene raíces históricas ligadas al surgimiento del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) a inicios del siglo XX, aunque inicialmente solo cubría a un sector reducido de trabajadores mediante la jubilación patronal y estatal.

El salto cualitativo se produjo con las reformas constitucionales. La Constitución de 1998 introdujo normas de protección, pero fue la Constitución de 2008 la que elevó a las personas Adultas Mayores a la categoría de grupo de Atención Prioritaria, reconociendo sus derechos de manera integral. Esta Carta Magna, influenciada por los mandatos de la OEA y la Convención Interamericana, cambió la visión civil asistencialista por una de autonomía y derechos plenos.

Posteriormente, la Ley Orgánica de Personas Adultas Mayores y la creación del Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional (CNII) consolidaron el marco normativo. El Estado reconoce derechos como:

Acceso gratuito a salud especializada.

Rebajas del 50% en servicios públicos, transporte y espectáculos.

Exoneraciones tributarias y de impuestos prediales.

Corresponsabilidad familiar, donde la familia es el núcleo primario de cuidado, complementado por servicios gerontológicos estatales y de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs).

3. REALIDAD NACIONAL, LA BRECHA ESTRUCTURAL Y LA PERCEPCIÓN DE LA SOCIEDAD

A pesar de este avanzado marco legal, la realidad refleja una profunda brecha entre la norma protectora y la exclusión social efectiva. Según datos para el periodo 2025-2026, la distribución de la población adulta mayor en Ecuador es la siguiente:

SEGURIDAD SOCIAL CONTRIBUTIVA- Aproximadamente (30%-31%), 373,000 pensionistas del IESS, 37,800 del ISSFA y 8,000 del ISSPOL gozan de pensión y salud integral. Este grupo es minoritario.

ASISTENCIA SOCIAL Y SALUD PÚBLICA (MIES y MSP)- El 69% restante no cotizó o no completó las aportaciones. El MIES cubre a más de 309,000 Adultos Mayores en pobreza con bonos como "Mis Mejores Años" ($100 mensuales) o pensiones asistenciales de $50, y atiende a otros 109,000 en centros gerontológicos. El MSP, por su parte, tiene a su cargo la salud de más de 1 millón de ancianos, en la red pública.

SIN PROTECCIÓN EFECTIVA- El 43.9% de los Adultos Mayores no recibe ninguna pensión ni ingreso fijo, viéndose obligados al subempleo o comercio informal. Cerca de 433,000 viven bajo la línea de pobreza, y muchos quedan fuera de los catastros de bonos por falta de actualización de datos o por vivir en zonas rurales aisladas. Además, la falta crónica de medicamentos y los largos tiempos de espera en el MSP desmienten el mito de la "protección de salud universal".

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en Ecuador hay 1.520.590 personas de 65 años y más, lo que equivale al 9% de la población total del país. Estos datos corresponden al último Censo de Población y Vivienda de 2022.

PERCEPECIÓN DE LA SOCIEDAD

En la vida cotidiana, la realidad dista mucho del discurso legal y de los tratados internacionales que pregonan la protección de los derechos humanos; la sociedad mundial ha experimentado un progresivo proceso de deshumanización impulsado por el posmodernismo, una corriente filosófica que surgió como reacción al supuesto fracaso de los grandes relatos de la modernidad y que negó y renegó de los valores clásicos que concebían al hombre como un ser integral capaz de cultivar el cuerpo y el espíritu, y que también desestimo el arte griego y renacentista, así como la herencia cultural del pasado, argumentando que todos esos ideales no fueron capaces de impedir las guerras más devastadoras del siglo XX, como la Primera y la Segunda Guerra Mundial; en este contexto, el concepto de humanismo se transformó radicalmente, y los criterios de solidaridad y fraternidad fueron reemplazados por los valores individuales y el egoísmo, sintetizados en la lógica del yoismo: primero yo, segundo yo, tercero yo y después los demás, una mentalidad que fue potenciada por las doctrinas neoliberales que dejaron a los individuos a merced de las fuerzas del mercado y del éxito material como único medidor de valor personal

A este panorama se sumó el impacto del 11 de septiembre de 2001, cuando se declaró la guerra contra el terrorismo como un valor supremo que justificaba cualquier acción; en nombre de la lucha contra supuestos terroristas, se atacaron y destruyeron países enteros como Irak, Libia y Afganistán, con un saldo de cientos de miles de civiles muertos y millones de desplazados, lo que evidencia que, en la práctica, el valor de la vida y los derechos humanos se consideran secundarios frente a los intereses geopolíticos y económicos, a pesar de la hermosa retorica de las legislaciones nacionales e internacionales que proclaman la protección de los derechos fundamentales; esta contradicción entre el discurso y la acción ha permeado todos los estratos sociales y ha generado una profunda crisis ética que se manifiesta en la perdida de sensibilidad hacia los más vulnerables

Hoy en día, la sociedad otorga más valor y atención a las mascotas que a los niños y ancianos desvalidos que mueren de hambre, sin acceso a atención médica, sin vivienda y sin la posibilidad de una vida digna; se ha vuelto común ver a personas que gastan grandes sumas en alimentación y cuidados veterinarios para sus animales de compañía mientras ignoran la realidad de los Adultos Mayores que viven en el abandono y la pobreza extrema, una paradoja moral que revela la distorsión de las prioridades sociales y la desnaturalización de los vínculos humanos fundamentales

En Ecuador, esta realidad no es una excepción; a pesar de que la Constitución de 2008 y la Ley Orgánica de Personas Adultas Mayores reconocen a este grupo como de Atención Prioritaria y les otorgan derechos como el acceso gratuito a la salud, el cincuenta por ciento de descuento en servicios públicos y transporte, y exoneraciones tributarias, la aplicación practica de estas normas dista mucho de ser efectiva; la falta de una educación sistemática que, desde la enseñanza inicial hasta la universitaria, fomente el respeto, la empatía y la protección de los Adultos Mayores es una de las causas fundamentales de esta brecha, ya que las nuevas generaciones no internalizan el valor de la vejez ni la responsabilidad intergeneracional que debería caracterizar a una sociedad civilizada

Esta carencia formativa se traduce en comportamientos cotidianos que reflejan la indiferencia y el desprecio por los derechos de los Adultos Mayores; es frecuente observar en los medios de transporte público a jóvenes que, en lugar de ceder su asiento a una persona mayor o con discapacidad, se hacen los dormidos o se sumergen en las pantallas de sus teléfonos celulares para evitar el contacto visual y el compromiso ético que implica ayudar a quien lo necesita, una actitud que se ha normalizado y que evidencia la erosión de la solidaridad básica que debería regir la convivencia humana; asimismo, muchos comerciantes y prestadores de servicios se niegan a aplicar las tarifas preferenciales a las que los Adultos Mayores tienen derecho por ley, y los Adultos Mayores, en muchos casos, prefieren no reclamar para evitar confrontaciones o porque desconocen sus propios derechos, lo que provoca la vulneración sistemática de sus garantías constitucionales

Esta situación no es un hecho aislado ni producto de la casualidad, sino que es la consecuencia lógica de un modelo de sociedad que ha priorizado el éxito individual por encima del bienestar colectivo, que ha sustituido la compasión por la indiferencia y la solidaridad por el aislamiento; mientras el discurso oficial celebra los avances normativos y los tratados internacionales firmados por el Estado ecuatoriano, la realidad diaria de los Adultos Mayores sigue siendo la del abandono, la precariedad y la invisibilización, y la brecha entre lo que la ley promete y lo que el Estado cumple se convierte en una herida abierta que cuestiona la esencia misma del contrato social; por ello, la percepción de la sociedad no es un mero reflejo de la opinión publica sino un síntoma de una crisis civilizatoria más profunda que requiere no solo reformas legales sino un cambio cultural radical que devuelva a la vejez su lugar como etapa valiosa de la vida y a los Adultos Mayores el respeto y la dignidad que les corresponde.

4. LOS CAAM DEL IESS: UNA RESPUESTA CONCRETA EN MEDIO DE LA DESPROTECCIÓN

Los Centros de Atención al Adulto Mayor (CAAM) del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se implementaron a nivel nacional desde el año 1984. Nacieron con el objetivo de brindar un espacio exclusivo para los jubilados y pensionistas, acumulando más de cuatro décadas de servicio continuo en el país.

ANTECEDENTES DE SU CREACIÓN

EL CAMBIO DE ENFOQUE MÉDICO (AÑOS 70 - 80)

Originalmente, la seguridad social en Ecuador (creada en 1928 como Caja de Pensiones) se limitaba a entregar el dinero de la jubilación y atender enfermedades agudas en hospitales generales. Sin embargo, hacia finales de la década de 1970 y principios de los 80, el IESS identificó que el aumento en la expectativa de vida requería un enfoque diferenciado. Los jubilados sanos o con enfermedades crónicas controladas no necesitaban estar en una cama de hospital, sino mantenerse activos.

CREACIÓN DEL PROGRAMA DEL ADULTO MAYOR (1984)

Bajo el concepto de medicina preventiva y gerontología social, el IESS fundó los primeros centros en 1984 para descentralizar la atención médica. Inicialmente funcionaron como clubes o talleres anexos dentro de las Unidades Médicas de Salud ambulatoria y dispensarios. El propósito base fue combatir el aislamiento post-jubilación, la depresión, el sedentarismo y controlar afecciones como la hipertensión o la diabetes.

EVOLUCIÓN DEL MODELO Y NORMATIVAS DEL MIES

Con el paso del tiempo, el IESS reestructuró estos espacios adaptándolos a los estándares modernos de derechos. De acuerdo con el instructivo técnico institucional, los CAAM operan bajo la modalidad de "Espacios Alternativos de Recreación, Socialización y Encuentro". Esto implica que atienden por horas a grupos de Adultos Mayores auto válidos (independientes) a partir de los 60 o 65 años. En este contexto, los Centros de Atención al Adulto Mayor (CAAM) del IESS surgen como espacios fundamentales para promover un envejecimiento activo y saludable dentro de la población jubilada. Su importancia radica en que ofrecen una atención integral que va más allá del ocio, enfocándose en la prevención de enfermedades y el bienestar físico y emocional.

Estos centros son la piedra angular del Programa de Envejecimiento Activo del IESS, que busca que los Adultos Mayores mantengan y desarrollen su autonomía, previniendo la dependencia funcional y mental.

BENEFICIOS CLAVE DE LOS CAAM

Los CAAM que son la aplicación práctica del Programa de Envejecimiento Activo del IESS, proporcionan los siguientes beneficios:

Salud Física y Prevención: Actividades como geronto gimnasia, yoga, taichí y bailo terapia previenen obesidad, hipertensión y diabetes, fortalecen huesos y músculos, y mejoran el equilibrio y la coordinación.

Salud Mental y Cognitiva: Talleres de estimulación de la memoria, pintura, literatura y tejidos, chaquira, manualidades, guitarra fortalecen capacidades cognitivas y previenen depresión y ansiedad.

Bienestar Social y Emocional: Son espacios de encuentro que combaten el aislamiento y la soledad, reconocidos por la OMS como problemas de salud pública. Los usuarios expresan que "compartimos con nuestros amigos, compañeros, nos sentimos felices, llenos de emociones, con la autoestima elevada".

FUNCIONAMIENTO Y COBERTURA

Los CAAM son servicios totalmente gratuitos para jubilados por vejez, discapacidad o invalidez, beneficiarios de montepío, asegurados activos mayores de 55 años y jubilados del Seguro Social Campesino mayores de 55 años. El IESS cuenta con 119 centros a nivel nacional, atendidos en algunos casos, por equipos multidisciplinarios que incluyen médicos, psicólogos, nutricionistas y trabajadores sociales.

EL CAAM NACIONES UNIDAS

Uno de los 12 centros que hay en Pichincha, ubicado en el norte de Quito, lleva el nombre de "Naciones Unidas" por su ubicación, no por un vínculo directo con la ONU. Ofrece las mismas actividades que el resto de la red: actividad física, estimulación cognitiva y espacios de socialización, contribuyendo a que los Adultos Mayores de la provincia de Pichincha tengan una vejez más plena.

5. CONCLUSIÓN: UN PILAR QUE NO SUSTITUYE, PERO SÍ TRANSFORMA

Los CAAM del IESS representan un ejemplo exitoso de cómo la atención integral puede mejorar la calidad de vida de los Adultos Mayores que sí lograron acceder a la seguridad social. Sin embargo, no deben ocultar la realidad estructural: más de la mitad de la población anciana en Ecuador vive en condiciones de vulnerabilidad, sin pensión y con acceso precario a la salud.

Es una aplicación práctica de las políticas anteriores del IESS: Seguridad social es el propósito determinado de remediar los males sociales, por medio de la coordinación consciente de métodos de alcance general y de efectos previstos en favor de la sociedad como tal. Tiene por objeto lograr el bienestar y tranquilidad de la colectividad, combatiendo a los enemigos que se oponen a su consecución y que son: las enfermedades, la miseria y la desocupación. (Abad et al., 1993).

El desafío pendiente es cerrar la brecha entre el robusto marco normativo —inspirado en los tratados internacionales— y la ejecución presupuestaria y logística que garantice que ningún adulto mayor quede desamparado. Mientras tanto, los CAAM se erigen como un faro de esperanza para quienes, habiendo contribuido durante su vida laboral, encuentran en estos centros un espacio para envejecer con dignidad, actividad y compañía.

Por esta razón, el IESS debe considerar a los CAAM como su joya más preciada, no solo como un servicio más dentro de su cartera de prestaciones sino como la materialización más palpable de su compromiso con el bienestar de quienes dedicaron su vida laboral al engrandecimiento del país, y para que ello sea una realidad efectiva y no una mera declaración de principios, la institución debe proveer de forma eficaz y oportuna todos los insumos materiales necesarios para el desarrollo optimo de las actividades, desde implementos deportivos y didácticos hasta mobiliario adecuado y equipos tecnológicos que faciliten los talleres de estimulación cognitiva y computación, así como adecuar de manera digna y funcional las instalaciones donde funcionan estos centros, garantizando espacios amplios, iluminados, ventilados, accesibles para personas con movilidad reducida y dotados de las condiciones mínimas de seguridad e higiene que todo adulto mayor merece; además, resulta imprescindible que el IESS proporcione instructores debidamente calificados y capacitados en áreas específicas como gerontología, para comprender las particularidades del envejecimiento y las enfermedades propias de esta etapa, y andragogía, para saber cómo ensenar y motivar a personas adultas que aprenden de manera diferente a los niños y jóvenes, porque un instructor que domina su materia pero ignora las necesidades psicológicas y físicas del Adulto Mayor puede convertirse en un obstáculo en lugar de un facilitador del aprendizaje y la recreación

Pero la responsabilidad no recae exclusivamente sobre el IESS; los Adultos Mayores que concurrimos a estos centros también tenemos un papel activo y determinante en el éxito de esta iniciativa, y por ello debemos crear y mantener espacios de sana convivencia donde prevalezcan la solidaridad, el compañerismo y el respeto mutuo, porque un Centro donde los usuarios se tratan con cordialidad y se apoyan entre si es un Centro donde la autoestima se eleva y el aislamiento se disipa, y para lograrlo es fundamental que cada uno de nosotros contribuya activamente con las autoridades del IESS a mantener en buen estado las instalaciones, a usar con responsabilidad y cuidado los espacios, insumos y materiales que la institución nos concede, entendiendo que estos recursos provienen del esfuerzo colectivo y que su deterioro o mal uso afecta a toda la comunidad, y también es necesario que colaboremos para que exista un clima de respeto y observancia a las normas internas del IESS, cumpliendo los horarios, respetando los turnos, evitando conductas que perturben la armonía del grupo y participando en las actividades con actitud positiva y propositiva

Asimismo, es vital mantener una retroalimentación constante y bidireccional entre los usuarios, las directivas de los Centros, y las autoridades del IESS, porque solo a través del dialogo abierto y la comunicación fluida es posible identificar las necesidades reales de los Adultos Mayores, detectar a tiempo las fallas o deficiencias en el servicio y proponer soluciones conjuntas que beneficien a todos; esta retroalimentación no debe ser esporádica ni unilateral, sino un proceso sistemático y participativo que incluya reuniones periódicas, buzones de sugerencias, encuestas de satisfacción y espacios de dialogo donde los Adultos Mayores puedan expresar sus inquietudes y propuestas sin temor a represalias ni indiferencia, porque solo así los CAAM podrán evolucionar y adaptarse a las cambiantes necesidades de una población que envejece y que merece ser atendida con la misma dignidad y excelencia con la que contribuyo al desarrollo del Ecuador durante décadas de trabajo y sacrificio.

REFERENCIAS

Abad, E., Carrera Colín, J., Colamarco Intriago, I., León, M., Mantilla, C., Miño, L., Núñez, J., Vaca, H., & Walter, M. (1993). La seguridad social en Ecuador. (A. Ruezga Barba, Selecc. y Comp.). Serie Monografías, 3. Conferencia Interamericana de Seguridad Social, Secretaría General.

Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2008). La población adulto mayor en la ciudad de Quito: Estudio de la situación sociodemográfica y socioeconómica. https://www.ecuadorencifras.gob.ec 

Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. (2014.). Instructivo para la ejecución del Programa Nacional de Promoción del Envejecimiento Activo [Documento institucional]. https://www.iess.gob.ec/documents/10162/2907731/Instructivo+Programa+Adulto+Mayor.pdf

Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. (2018, 12 de agosto). El IESS promueve el envejecimiento activo a través de los Centros de Atención al Adulto Mayor. https://www.iess.gob.ec

Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. (2019a, 1 de octubre). A través del IESS el adulto mayor, participa de manera activa en la sociedad. https://www.iess.gob.ec

Miranda Bonilla, H. (2020). La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Ancianas. Revista Direitos Culturais, 15(37), 385-400. http://dx.doi.org/10.20912/rdc.v15i37.253

Organización de los Estados Americanos. (1988, 17 de noviembre). Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales "Protocolo de San Salvador". https://www.oas.org/es/sadye/inclusion-social/protocolo-ssv/docs/protocolo-san-salvador-es.pdf

ALGUNAS IMAGENES DE LA CASA ABIERTA DEL CAAM NACIONES UNIDAS ORGANIZADA POR LA COORDINACIÓN Y LA DIRECTIVA 21 DE JULIO DE 2026





Ms. Olger Jara-Instructor de Pintura


















Licenciado Hugo Criollo-Coordinador del CAAM Naciones Unidas





TALLER DE JARDINERÍA



TALLER DE CHAQUIRA



INSTRUCTORA VERONICA CHICAIZ E INTEGRANTES DEL TALLER DE MEMORIA "PARA QUE NO ME OLVIDES"






RECONOCIMIENTO A LOS ADULTOS MAYORES DE MAYOR EDAD Y ASISTENCIA AL CAAM NACIONES UNIDAS


Señor Alfredo Carrillo, 102 años, asiste al CAAM Naciones Unidas


Ms. Jackie Torres-Instructora con 30 años en el CAAM























 


































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